Disfrutar el presente

November 23, 2017

 

 

El presente.

El momento que nos estamos perdiendo constantemente. Párate a pensar, ¿Cuántas veces al día estás con la mente en otra parte? Seguramente casi todo el tiempo, o muchas veces. Estar en el aquí y el ahora requiere de una atención y esfuerzo constante. 

A veces siento que mi mente es com un globo, si no me voy acordando de atarlo, se escapa volando rápidamente. Nuestro cuerpo está aquí, pero nuestros pensamientos están constantemente en el pasado, o en el futuro. A veces no tiene porqué ser un pasado muy remoto, o un futuro muy lejano, puede ser algo que haya ocurrido hace unas horas, o una tarea que tenemos que hacer más tarde.

Muy a mi pesar, me descubro a mi misma en esta situación constantemente. En serio, CONSTANTEMENTE.

 

Por ejemplo:

 

*Me despierto por la mañana y siento que mi mente ya esta en el futuro, pensando en cosas que tengo que hacer e incluso, recreándolas en mi mente.

*Salgo a pasar el día a la montaña, y mientras estoy caminando, mis pensamientos se evaden del presente y sólo soy capaz de pensar en las ganas que tengo de llegar ya a ese lugar determinado.

*Estoy en el coche y lo único que quiero es pasar el presente rápidamente para llegar ya a mi destino.

*Estás en el trabajo y lo único que deseas es que llegue ya la hora de acabar.

*Estamos a lunes y queremos que pase ya la semana para llegar al viernes.

*Antes de dormir, tu mente se pone a imaginar situaciones, a volar por escenarios pasados o futuros. Recordando cosas bonitas que hemos vivido y nos gustaría recuperar, o imaginando situaciones que nos gustaría que nos pasaran.

*Estamos 5 minutos solos, y los pasamos pasando la pantalla del móvil.

*Paseando por la calle, los pensamientos van a mil por hora.

*Estamos con alguien, o viendo una película, o leyendo un libro, y nuestra mente desconecta para comenzar a pensar en sus cosas.

*Estoy escribiendo este artículo, pensando en cuándo voy a terminarlo y a publicarlo.

*Estás en clase de yoga, pensando en qué hora debe ser y en lo que tienes que hacer al salir, o en lo que te ha ocurrido antes de venir a clase.

 

Te sientes identificado con alguna de estas situaciones? Parece que por algún motivo, queremos saltarnos el ahora, ya que nos parece un poco irrelevante comparado con el pasado o el futuro. Cuesta darse cuenta de que el pasado ya no existe, y de que ese futuro es sólo el futuro probable, por tanto tampoco existe aún. Nuestra mente vaga entonces por un rico mundo imaginario, evadiéndose de lo que ocurre en este momento.

Si nos evadimos, no hay manera de que podamos valorar y apreciar el presente. Que es en realidad, dónde esta realmente ocurriendo nuestra vida.

Pero controlar la mente, poner atención en nosotros mismos, requiere mucho esfuerzo, y requiere voluntad de cambio. Por eso muchas veces simplemente dejamos que los pensamientos nos invadan y la mente corra descontrolada. Parece lo más fácil. Pero, realmente podemos sentirnos felices así? No crees que es realmente agotador, estar así a cada momento de nuestra vida? Imagina toda la energía que se va, malgastada en toda nuestra actividad mental innecesaria. Una energía que podríamos estar invirtiendo en otras cosas, que realmente nos aporten algo positivo.

Las horas se nos pasan , los días se nos pasan, la vida se nos pasa, deseando recuperar un recuerdo pasado, deseando llegar a un momento determinado en el futuro.

Todos sentimos que hay algún momento o época de nuestra vida en la que nos gustaría haber sido capaces de disfrutar más mientras la estábamos viviendo, y nuestra mente no nos ha dejado. Ya no podemos volver atrás, pero sí podemos aprender la lección para no volver a tener arrepentimientos, y disfrutar al máximo de los momentos maravillosos que nos ofrece la vida.

A veces el presente no nos parece lo suficientemente atractivo como para quedarnos en el, pero, ¿ y si resulta que lo es, si le damos la oportunidad?

Hace poco, leyendo un libro del Dalai Lama, vi una frase que me hizo reflexionar mucho, sobre la importancia de trabajar en nuestra propia mente. El Dalai Lama explicaba, que una mente descontrolada nos proporciona un mayor sufrimiento.

Imagina que te ocurre algo desagradable, que es como si te clavaran un puñal (emocional). Cuando esto te ocurre, te clavan el puñal una vez. Pero si continuas recreándote en esa situación, volviendo a ella con tu mente, tú mismo te clavas ese puñal una vez, y otra, y otra. En cambio, si consigues dominar tus pensamientos, aceptar lo que ha ocurrido y no machacarte más con ello, sólo sentirás el dolor una vez.

 

Y ¿ Cómo aprendemos a controlar la mente? ¿ Cómo aprendemos a estar presentes en el aquí y el ahora?

Creo que el primer paso, que no el más fácil, es la observación. Estar atento contigo mismo. Poco a poco ir cultivando la atención para poder identificar esos momentos de evasión y de "roaming" mental. Y cuando te des cuenta de ello, aprender a decirte "No.". Respirar profundamente te ayudará a traer la conciencia a tu cuerpo y traer la mente el presente, aunque sea por unos segundos, o unos minutos. Y después, volver a empezar. Al fin y al cabo, Roma no se construyó en un día, no? Es un ejercicio para practicar todos los días, hasta que poco a poco vayamos entrenando a la mente, igual que entrenamos al cuerpo. Creo que quizá nunca dejaremos de pensar del todo, nunca llegaremos a controlarla del todo (ojalá!), pero sí conseguiremos llegar a tener cada vez un poco más de paz, que ya es mucho.

 

Te propongo el siguiente ejercicio:

1- Primero, entrénate en observarte a ti mismo, a prestar atención a qué estas haciendo y pensando.

2- Cuando identifiques que tu mente está "volando" por ahi,repite mentalmente: "no".

3- Haz una respiración lenta y consciente. Observa la sensación del aire al entrar, y al salir del cuerpo.

4- Intentar aterrizar. ¿Qué estoy haciendo en este momento? ¿Qué estoy viendo? ¿Que estoy sintiendo? Lleva la atención a tus 5 sentidos.

5- Valorar el momento. ¿ Qué cosas positivas me está ofreciendo este momento? (puede que no veas ninguna, pero inténtalo, busca algo por pequeño que sea. Aprender a ver lo positivo, también requiere de entrenamiento)

6- Proponte disfrutarlo, aunque creas que es una tontería, como el trayecto del trabajo a casa.

7- Ten paciencia, puede que tengas que traerte de vuelta 12 veces más ese día. Con el tiempo, si eres perseverante, te resultará cada día mas fácil.

 

Espero que mis palabras lleguen en un momento adecuado para ti y puedan serte útiles en este momento de tu vida.

Yo, como tú, voy a seguir perseverando para disfrutar de la vida de forma mas plena y consciente.

 

Nos vemos pronto,

Namaste!

 

 

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